miércoles, 23 de diciembre de 2015

Let It Snow: Tercera Estrofa

Tercera Estrofa

Jack y Elsa caminaban despreocupadamente, como si fueran solamente una pareja de novios o amigos en una noche navideña, viendo la nieve y señalando a su alrededor, pero en realidad no lo eran. Eran una pareja de extraños que cada vez se comenzaban a sentir más unidos al otro, que iban en busca de la estrella de Belén porque uno de ellos no era feliz. Bastante más complicado, ¿no?
Jack cada vez comenzaba a sentirse de una manera extraña ante Elsa. Se sonrojaba cada vez que ella lo miraba o le preguntaba algo, y no quería dejar de verla nunca.
Elsa sentía mucha curiosidad por Jack, y comenzaba a sentir que era una persona increíble, tenía tantas ganas de conocerlo…
Entonces comenzó a sonar una música hermosa.
Jack miró a Elsa confundido.
-         ¿De dónde viene eso?
Ella sonrió y algo en el interior de Jack gritó de desesperación.
-         Los ángeles dan estupendos conciertos en navidad- respondió como si fuera lo más obvio del mundo.
Lo miró y sonrió de nuevo.
Era una chica muy extraña.
Siguieron caminando.
-         No le veo mucho sentido a la búsqueda… sólo cami…
Elsa le indicó que se callara por señas. Escucharon sollozos, de nuevo.
Jack y Elsa se acercaron sigilosamente.
Un hombre jorobado y con bastantes deformaciones estaba sentado en la banqueta mientras lloraba ruidosamente.
Jack se acercó y le puso la mano sobre el hombro.
-         ¿Se encuentra bien?
El hombre lo miró asustado con sus ojos de color verde.
-         Me llamo Quasimodo- susurró- Lamento si le causé problema…
-         No hay problema- contestó Jack- Sólo quería ver si se encontraba bien.
Quasimodo lo miró confundido.
-         No mucho- su voz comenzó a cortarse- Mi esposa está terriblemente enferma, y le prometí que está sería la mejor navidad pero…- comenzó a sollozar- Acaban de robarme todo lo que había comprado para la cena.
Comenzó a llorar ruidosamente mientras se apoyaba en sus rodillas.
Jack lo miró con ternura.
-         No te preocupes, puedo ayudarte.
Quasimodo lo miró confundido.
-         Te daré algo de dinero- susurró lentamente- Y no tienes que pagar nada.
El hombre comenzó a negarse, pero al final no pudo ceder ante las insistencias de Jack.
Tomó el dinero con lágrimas en los ojos y abrazó a Jack.
El chico de nuevo se transportó a otro mundo.
***
Ésta vez tenía catorce años.
Venía caminando en la acera después de la escuela, hablaba con su mejor amigo: Tadashi Hamada.
Hablaban de videojuegos y de exámenes.
Entonces, vieron a lo lejos como un grupo de bravucones golpeaba a la pequeña Lilo.
Jack y Tadashi se acercaron corriendo.
-         ¡Basta!- gritó Jack con fuerza.
-         ¡Es sólo una niña!- les dijo Tadashi furioso.
La banda de bravucones se acercó a golpearlos.
Lilo salió corriendo.
Jack y Tadashi habían terminado bastante golpeados, pero se habían sentido bien, pues sabían que habían ayudado a la pequeña Lilo.
***
Cuando Jack volvió de sus recuerdos volvió a sentir aquella sensación de paz y tranquilidad.
Se sentía feliz.
Quasimodo se despidió de ambos, y siguieron caminando.
Entonces escucharon, por tercera vez, un sollozo.
Ésta vez fue Elsa quién fue hacia allá.
Una mujer de cabello rubio y ojos verdes estaba llorando en una banca.
-         ¿Qué te pasa? ¿Estás bien?- preguntó Elsa.
La chica negó con la cabeza.
-         ¿Cómo te llamas?
-         Rapunzel- contestó la chica, con la voz hecha un desastre.
Jack se acercó un poco más.
-         ¿Quieres contarnos lo que ocurre?
Ella asintió.
-         Fui despedida- contestó muy triste- Se supone que hoy es navidad, pero me despidieron de mi trabajo, y ahora no podré tener una navidad feliz.
Jack la miró.
-         No tienes por qué estar triste- susurró- Te contrataré en mi empresa.
Los ojos verdes de la chica se iluminaron.
Ella abrazó a Jack mientras lloraba de alegría.
***
Jack volvió a un recuerdo de su pasado.
Ésta vez era más reciente. Un poco antes del accidente de sus padres.
Jack venía camino a la universidad.
Un pequeño niño parecía tener mucho frío, sus piernas temblaban. Se acercó a Jack con una caja de paletas.
El chico le dio una gran cantidad de dinero, y ni siquiera le pidió las paletas al niño.
No recordaba que había sucedido después, sólo recordaba aquel sentimiento que lo hacía tan feliz que podía explotar.
***
Después de despedirse de Rapunzel, Elsa miró a Jack emocionada.
-         ¿Qué ocurre?
-         La encontramos. Encontramos la estrella de Belén.

CONTINUARÁ…  

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